El día que paramos el mayor contaminador de Europa en su terreno

El bosque de Hambach, situado cerca de Colonia (Alemania occidental), es uno de los bosques más antiguos de Europa. Está amenazado por la empresa energética RWE AG, que se dedica a la minería a cielo abierto para extraer lignito. Desde 1987 hay una mina en el bosque que a día de hoy se ha convertido en la mayor de Europa, y busca acabar con la totalidad del terreno forestal.

El día que paramos el mayor contaminador de Europa en su terreno

Este mes rompí la ley. No estaba sole, estaba con otres 1500, muches de les cuales nunca antes habían roto ninguna ley por sus ideales. Juntes conseguimos parar la mayor fuente de emisiones de CO2 de Europa: las minas de lignito de RWE en Renania, Alemania.

hfEn total, 800 de nosotres fuimos arrestades, y cientes nos negamos a cooperar con las autoridades ocultando nuestros nombres e identificaciones. Esto obstaculizó la burocracia de tal manera que fuimos absueltes sin cargo. Fue el mayor acto de desobediencia mundial contra la minería de combustibles fósiles- y puede ser el chispazo que encienda una sublevación, un movimiento de desobediencia que traspase fronteras por la justicia climática.

Con una circunferencia de 20 kilómetros y una profundidad de 400 metros, la mina a cielo abierto es el agujero más grande que he visto nunca. Da la sensación de ser mitad desierto, mitad set de una película post-apocalíptica, un lugar que pertenece más a Marte que a la Tierra. Es un agujero que produce dinero para una minoría e impone la miseria a la mayoría. Se ha tragado muchos hogares y vidas: desde la Segunda Guerra Mundial, las minas de lignito han desplazado 35.000 personas, y a 7.000 más les espera un destino similar.

En el borde de la mina se sitúan pueblos abandonados, con sus calles, iglesias, escuelas y hospitales vacíos, y la hiedra creciendo a través de los buzones rotos. Estos pueblos fantasma esperan a ser engullidos por el agujero en constante expansión. La mina y sus centrales eléctricas anexas están rodeadas por campos de turbinas de viento industriales, un telón de fondo de aspecto “eco-friendly”, para hacernos olvidar que el “gran verde” estado alemán -que está eliminando gradualmente la energía nuclear, y es famoso por su “transición energética renovable”- todavía produce el 45% de su electricidad con carbón.

Cientos de personas han estado preparándose para este momento de desobediencia durante una semana en el Campamento Climático, un modelo temporal de sociedad alternativa situado cerca de la mina. En la madrugada del sábado 15 de agosto, dejamos el campamento, con sus talleres autogestionados, entrenamientos, pases de películas y lecturas, y nos dirigimos a la mina desde cuatro direcciones diferentes, organizades en “dedos” -largas columnas de alrededor de 250 personas, todas vestidas con trajes de papel blanco. Nuestra única protección contra las porras de la policía y el espray de pimienta eran bolsas rellenas de paja suave para parar los golpes. Quienes participaron en la acción consensuaron permanecer en calma y estaban decidides a no afrentar la violencia policial ni sabotear la maquinaria de la mina.

Para alcanzar la mina tuvimos que atravesar un túnel estrecho, pero estaba bloqueado por furgonas y tres filas de policías antidisturbios. Fue aterrador, aunque supimos qué hacer. Tomamos un respiro colectivo y nuestra columna fluyó como un río hacia la zona obstaculizada, cuerpo contra cuerpo, el grupo entero empujando desde atrás. En el choque vi porras agitándose, una de ellas me golpeó pero la adrenalina frenó el dolor. Nos rociaban espray de pimienta directamente a los ojos. El tiempo se detuvo y luego… habíamos pasado.

Pese a que 1500 oficiales de policía y 800 empleades de RWE protegían la zona, nada pudo parar semejante coraje colectivo. 800 de nosotres alcanzamos la mina, y algunes llegaron hasta las monstruosas excavadoras, las cuales miden 222 metros de largo, y son tan altas como la Estatua de la Libertad. Media docena de ellas roen continuamente los lados del cañón de la mina, cada una capaz de cavar 2.400 vagones de tren de carbón al día. Son máquinas diseñandas para atravesar montañas.

Abajo en las profundidades de la mina, fuimos nuevamente alcanzades por la policía, esta vez conduciendo vehículos 4×4 de RWE. Pero nosotres seguimos corriendo a través de las máquinas. Finalmente, grupo a grupo fuimos arrestades y esposades y permanecimos 9 horas en la profunda arena de la mina, pero nos sustentamos con actos de tierna solidaridad. Incapaces de alimentarnos a nosotres mismes, la gente pasaba comida de boca en boca, besando a extrañes en el proceso. Alrededor de nosotres todo estaba bloqueado, las máquinas en silencio; habíamos forzado el parón de la mina durante un día completo.

hfbLa protesta fue llamada Ende Gelände (Terreno Final) y fue acción directa en su máxima expresión. No fue un gesto simbólico que tan sólo cuenta una historia y visibiliza la injusticia, sino una acción que apuntó a la principal fuente del problema y la paró en su terreno. Por supuesto, las historias del día a día son importantes, y nos ayudarán a crear confianza con el movimiento, pero a la interrupción real de las propias emisiones de CO2, el hecho de que el carbón de lignito -el tipo más sucio de carbón en el mundo- no fue excavado y quemado ese día, es lo que cuenta.

El hecho de que el 80% de las reservas mundiales de combustibles fósiles deben permanecer sin quemar, si queremos evitar la catástrofe del cambio climático, significa que tendremos que luchar con cada táctica que consideremos justa, estratégica y, más importante aún, eficaz. Históricamente, cuando los movimientos han ganado ha sido debido a que lucharon más fuerte de lo que creyeron posible, y usaron toda una serie de medios. Es tiempo de dejar atrás manifestaciones puramente simbólicas y ritualizadas, y usar tácticas en proporción a la magnitud de los problemas. Esto es lo que nuestres hijes juzgarán. Elles no preguntarán “¿Hicísteis marchas en las calles o saboteásteis las máquinas por la noche”?, elles preguntarán “¿Lográsteis evitar que destruyeran nuestro planeta?”

En Ende Gelände, cientos experimentamos un poder colectivo. Yo nunca había visto a tanta gente alejarse tanto de sus zonas de comfort, para hacer acción directa por primera vez. Nunca había sido parte de una desobediencia tan disciplinada y determinada. Se ha dibujado una línea en la arena.

Cuando la cumbre del clima COP21 (1) de la ONU tenga lugar en París y miles de personas participen en un día de desobediencia el 12 de diciembre, el grito de las calles podría ser, una vez más, ser: Ende Gelände. Las corporaciones y los gobiernos nos han fallado. Es la hora de la acción directa.

[1] Conferencia del cambio climático que tendrá lugar del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015 en París.

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Artículo traducido de: http://www.theguardian.com/commintro: entisfree/2015/aug/27/europes-biggest-polluter-protesters-lignite-mine-germany-direct-action

· Links para más información:
http://www.klimacamp-im-rheinland.de/en/
http://hambacherforst.blogsport.de/
http://hambachforest.blogsport.de/
http://www.ausgeco2hlt.de/

Juventudes Libertarias de Málaga.

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