Los juguetes, instrumentos del sistema de dominación patriarcal

En esta época de fin de año, ahora que viene la navidad, los juguetes son muy apreciados y ocupan casi todo el espacio público, como son los muros publicitarios de nuestras ciudades y las ranuras de nuestros buzones. Los invaden de catálogos alabando los méritos de la nueva muñeca Barbie o del nuevo coche de policía teledirigido.

A primera vista, esos catálogos son inofensivos, ahora bien, los juguetes que son anunciados dentro y de la manera con la cual se imponen a los jóvenes lectores, contribuyen a la reproducción de un esquema sexista no solamente en la unidad familiar sino también en la sociedad.

  • Unas muñecas para Salomé, unos coches para Arthur…

Los valores sexistas están profundamente inculcados en los juguetes para lxs niñxs. Así, mientras que para las niñas se proponen juguetes llamados “de imitación” (cocini144_juguete_sexista3ta, aspirador “como Mamá”). De modo contrario, se dan a los niños, juguetes que muestran personajes musculosos, guerreros y dominantes. Los juguetes no se mezclan, por un lado, las páginas para las niñas muestran un universo rosa y mágico donde solo el “aparentar” importa y donde el espacio es doméstico y familiar; y de otro lado, las páginas para los chicos, donde los colores vivos y el entorno salvaje simbolizan la acción y el control sobre el mundo exterior. Estos juguetes no son simples objetos insignificantes, transmiten valores considerablemente diferentes sobre las normas de masculinidad y feminidad, pero sobre todo participan en esta jerarquización sexista que impulsa la dominación masculina.

  • Los juguetes: ¿Espejos de la sociedad o instrumentos de la construcción social de género?

La industria del juguete parece ponerse como organizador de las normas de la sociedad, los juguetes son considerados como el reflejo en miniatura de una sociedad ideal donde los papeles serian predefinidos por el sexo y donde la subordinación de las mujeres conduciría al equilibro y al mantenimiento del orden tradicional patriarcal. Ahora bien, las investigaciones mostraron la invalidez de este presupuesto naturalista que dice que el sexo biológico influye y determina nuestros comportamientos y nuestros rasgos de carácter. Pues, un pequeño chico no sería “naturalmente” mas turbulento que una chica, como lo recuerda Nicole Mosconi en su libro Femmes et savoirs “[…] no hay determinismo biológico directo de la agresividad en los chicos. […] ciertos elementos hormonales entran en consideración, pero si no están relevados por la cultura no se experimentan”. En el caso de las pequeñas chicas, es evidente que no tienen el gen de la limpieza. Así, la antropóloga Margaret Mead mostró en 1935 que “no hay comportamiento masculino y femenino innato: es la cultura que forma lxs individuxs según su pertenencia de sexo.” La socióloga Christine Delphy va más allá y postula que la división de la humanidad entre hombres y mujeres es en sí misma sociocultural. Así, el género se adelantaría del sexo, este último siendo simplemente “un marcador de la división social “que tendría por fin” que reconocer e identificar los dominantes de las dominadas”. Pues, la división, cuyos juguetes toman el relevo, se apoya sobre el principio de dominación patriarcal, produciendo así una desigualdad social.

  • Los juguetes: reveladores del género como esquema social

El juguete es un elemento necesario para la construcción de la identidad de lxs niñxs, como lo dice el sociólogo Serge Chaunier: “Del mismo modo que el juego puede parecer insignificante a los ojos del adulto, es fundamental para el niñx, ya que participa en su estimulación, en su estructuración psíquica y por consecuencia en la construcción de su personalidad.” Entonces, parece importante preguntarse sobre las consecuencias psíquicas, sociales y motrices que tienen esos juguetes sobre lxs niñxs.

Dar un juguete a su hijx, participa pues, en la construcción de su identidad de género y condiciona a lxs niñxs a la imagen con la que deben conformarse incluso en la elección de una profesión: “Chicos y chicas reciben así una imagen miniaturizada de sus futuros posibles papeles profesionales (tanto manuales como intelectuales) y de su probable futura posición en los papeles domésticos.”

Lxs niñxs, sea cual sea su sexo, interiorizan las expectativas colectivas y participan así de manera inconsciente en sus propias alienaciones: “[…] los anuncios reproducen y amplifican los estereotipos de sexos, como si los juguetes “programaran” chicos y chicas a funciones sociales sexualmente diferenciadas. No es sorprendente entonces que los chicos y chicas pidan y reciban los juguetes que se les han estado sugiriendo simbólicamente.” El argumento principal de lxs padres y madres así como de los fabricantes de juguetes es el de decir que el juguete es la elección del niñx. Ahora bien, es una elección totalmente diferente que revindicamos cuando denunciamos el sexismo en los juguetes: damos a nuestrxs niñxs la libertad de elegir y de construir como seres humanxs liberadxs de todo esquema social, y proponemos para ellxs juguetes que desarrollen no la oposición y si la cooperación, la apertura y la solidaridad.

¡Apoya la Lucha! Rompe con los esquemas patriarcales.

Fuente: http://nopasaran.samizdat.net/spip.php?article788

Traducido por: Juventudes Libertarias de Málaga.

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